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Proceso de reproducción de Orquideas

Proceso de reproducción de Orquideas

Las orquídeas producen miles de semillas en cada flor, algunas incluso millones, si bien la reproducción mediante ellas es complicada y por regla general rebasa las capacidades de un aficionado, pues se suelen necesitar materiales de laboratorio para asegurar una necesaria asepsia. Por otro lado, las semillas casi no tienen sustancias de reserva, por lo que necesitan de la pronta simbiosis de un hongo para sobrevivir (micorrizas con hongos del género Rhizoctonia) , y normalmente las técnicas para micorrizar son complejas.

También de forma comercial se recurre a técnicas de reproducción “in vitro”.
Los insectos, atraídos por el olor o la forma de la flor son quienes propician el desarrollo de los tubos polínicos, luego de haber trasladado el polinio —masa de polen— al estigma. Solo así ocurre la fecundación y, más tarde, el paulatino crecimiento de una cápsula de miles y miles de diminutas semillas que posteriormente se diseminarán en el entorno por la acción del viento. Unas serán fértiles, otras estériles, y contadas las que podrán germinar con la necesaria asociación con el hongo del género Rhizostoma.

Este amplio grupo de plantas es considerado como uno de los más evolucionados dentro del reino vegetal, producto de su amplia diversidad y distribución planetaria, sobre todo en los trópicos y subtrópicos. Pero a pesar de lo anterior, sus semillas carecen del potencial germinativo en tierra al no tener endospermo, hecho que explica y condiciona la reproducción asexual o agámica: el procedimiento más conocido entre los aficionados, aunque no es el único.

SE REPRODUCEN TAMBIÉN POR LA VÍA SEXUAL

En la corteza de ciertos árboles habita un hongo específico, con el cual las semillas de las orquídeas se relacionan hasta tanto hayan alcanzado un nivel de desarrollo favorable, para iniciar otro, el del óptimo crecimiento de la futura planta. Una vez logrado este estadío superior, la pequeña plántula se independiza para siempre del hongo que por un tiempo fue el que le suministró las sustancias nutritivas imprescindibles para la germinación y demás procesos biológicos.

Sin esta simbiosis transitoria, las orquídeas en condiciones naturales no tendrían una multiplicación sexual. Lógicamente, no todas las semillas llegan a ser una planta, ya sea por el inseguro paradero que les espera a muchas de ellas o por la infertilidad de un por ciento de las mismas.

El hombre a lo largo de la historia, en su afán de conocer asuntos aún inexplorados, ha realizado valiosos aportes científico-culturales. Las orquídeas no han estado exentas de la curiosidad humana. Y lo prueba la idea continuada hasta nuestros días, de lograrlas, además, en condiciones artificiales por medio de la técnica del cultivo in vitro. Excelentes e interesantes son los resultados que logran alcanzarse de este modo. En nuestro país tal experiencia ha sido aplicada en más de una oportunidad.

El cultivo in vitro del fino polvo de las semillas de este ente ornamental, permite obtener un conjunto de vigorozas plantas en un tiempo más corto a como suele suceder en un ambiente natural. El definitivo éxito se alcanza con una adecuada selección y esterilización de las semillas a sembrar en un medio nutritivo inorgánico y, posteriormente, con el grado de adaptabilidad de las vitroplantas en su medio (a)biótico.

Si algún día desapareciera de la faz de la Tierra el hongo Rhizostoma, el cultivo in vitro salvaría a estas preciadas plantas, que superan las 25 000 especies.

Sin embargo existe una modalidad de reproducción asexual asequible al aficionado: los keikis.

Un keiki es un hijuelo que la planta madre emite en la vara floral, tras la floración.
Por supuesto no siempre ocurre. Pero se puede estimular su emisión.

Para ello, tras la floración, se corta la vara por encima de un nudo sobre la mitad de su longitud. Luego se retira con cuidado la pielecilla que cubre las yemas de los entrenudos, con mucho cuidado para no dañar éstos. Con ello conseguiremos que les llegue más luz.

También se puede añadir “pasta para keikis” que es una pasta especial con una hormona, benziladenina, que estimula su emisión. Una vez el keiki ha emitido raíces de unos 4 cm, se puede separar de la planta madre, aunque hay quien prefiere dejarlo más tiempo unido, a la vez que lo coloca sobre una macetita con substrato, para que desarrolle más las raíces.

Otro sistema es el que nos cuentan en la wikipedia, buscando keiki:

Otro metodo muy utilizado en Phalaenopsis es mediante siembra de estacas.
La técnica de sembrado es la siguiente:

Se corta unos 3 cms por arriba y por abajo de la yema (generalmente la vara floral tiene 2 o 3 yemas debajo de la flor mas baja) con un cuchillo o navaja bien afilado para no dañar en exceso los tejidos.

Con mucho cuidado, se retira la membrana que cubre la yema, (tiene aspecto de una pequeña hoja de forma triangular). Debajo de esta hay una pequeña “ramita”. Esta es la yema.

Ya preparado de esa forma, se puede “sembrar” en un recipiente en donde quepa de forma horizontal y tenga espacio suficente para que crezca el keiki, se pueden sembrar varias yemas en un mismo recipiente, pero cuidando de que no queden muy juntas para que las raíces no se encuentren.

El sustrato puede ser un compuesto de corteza de pino y/o corcho y musgo, sumamente bien triturados, no nos interesa tanto el drenaje del agua, ya que va a estar sin movimiento por un tiempo.

Se humedece bien (pulverizado pero que el sustrato quede bien húmedo) y se tapa con plástico, de preferencia transparente para que podamos ver el interior y que le penetre suficiente luz. Puede ser una bolsa de nylon abierta, y sujeta con una banda elástica. El recipiente se coloca en un lugar iluminado, pero no de sol directo (casi lo mismo que con las plantas adultas, pero lo que no hacemos es regar, ya que al estar casi hermético, la humedad no se pierde)

Pasadas 2 semanas debemos de abrir el recipiente para ver si se ve algún crecimiento en la yema. Si lo hicimos bien, se debe de observar un incremento de tamaño de la “ramita”. Si lo requiere, se vuelve a pulverizar y se tapa de nuevo para esperar hasta que pasen las 10 semanas donde debemos ver una plantula de unos 5 o 6 cms. Podemos ir abriendo cada 2 semanas para revisar que tenga suficiente humedad, pero sin exceder la dosis.

Este proceso es algo lento. Según he leído en algunas webs, se puede acelerar agregando al agua algunas hormonas, pero yo nunca las he usado, así que no opino al respecto. Otro método un poco mas rápido, es hacer esto mismo pero In-vitro, el detalle es la esterilización de los materiales (lo demás es casi lo mismo, y he estado planeando hacer algunos experimentos más adelante).

Pues esto es lo que he hecho. Le he cortado las dos varas florales a la phal y de ahi he sacado 6 yemas.A cada yema le he quitado la especie de piel que la cubre en forma de triangulo para dejar al descubierto la yema con unas pinzas.
Los envases los puedes comprar en cualquier tienda, yo en mi caso son de aceitunas lavados, por supuesto. El sustrato que le he puesto es corteza de pino y lo he rociado bien de agua para que mantenga la humedad.He puesto los dos envases en un lugar luminoso pero sin sol directo.Tenia una caja mas grande pero he preferido dividirlos en dos grupos por si acaso alguno se malogra tener el otro grupo dispuesto.

Quizas los tenga que tirar dentro de una semana pero en mi afán de experimentar he decidido hacerlo solo por saber mas cosas de este maravilloso mundo.A ver que tan sale todo y si va bien os pondre fotos de su desarrollo para que vosotros también podais probar.

Si todo va bien, a las 4 semanas de sembrado, se debe ver en la yema una pequeña elevación de escasos 2 cm.

A las 8 semanas debe de medir de 1 a 3 cms y alas 10 sem de 4 a 5 cm, las raíces deben de aparecer alrededor de ese tiempo.

Las fotos y el texto de este metodo de siembra para producción de keikis son por gentileza de : Erick Damián de Tapachula ( Chiapas ) México.
Obtenido de “http://es.wikipedia.org/wiki/Keikis”

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