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Proceso para germinar las semillas de rosa

Proceso para germinar las semillas de rosa

 El tema de la germinación de semillas de rosa llama la atención a mucha gente.

Estas son unas notas básicas:
– La reproducción de rosas por semilla no nos da como resultado plantas idénticas a las progenitoras.
– Nos sirve para conseguir nuevas variedades de rosas, ya las hayamos polinizado manualmente  hayamos recogido escramujos de rosas polinizadas por obra y gracia de la naturaleza.
– Es un método que nos sirve para propagar  rosas especie o patrones. Por ejemplo, los patrones de R. canina, o de canina laxa, que usan viveristas como Dot, se obtienen por siembra de semillas.
– Incluso cuando se trate de sembrar semillas de rosas especie, no es conveniente cojerlas de lugares donde se haya podido producir polinización cruzada ( Rosaledas, Jardines  Botánicos…)
– En el medio natural no es raro encontrar ejemplares difícilmente encasillables dentro de una u otra especie. Eso nos ha de dar idea de lo variables que son las rosas obtenidas de semilla y lo fácil que es que degeneren o varíen.
Este es el proceso:
En primer lugar, hay que considerar que es un método útil para reproducir especies silvestres (mejor que no sean de ningún jardín o rosaleda, para evitar contaminaciones) o de llegar a alcanzar nuevas variedades. Este es el objetivo me yo, personalmente, persigo.Pero el primer escollo que hay que salvar es germinar las semillas. Hay que dejar los escaramujos en el rosal hasta su completa maduración . Una flor polinizada en primavera, probablemente madurará sus frutos hacia el otoño.

En segundo lugar, ese fruto, que no es un bulbo como he leído que mucha gente cree, se abre, como cualquier otro, para extraer las semillas. Una vez fuera, se han de limpiar bien de cualquier resto que puedan tener de la pelusilla del interior del escaramujo o bien de la propia pulpa.Una vez limpias, he seguido dos procedimientos. O bien las pongo a remojo una noche o bien no. De ambas maneras germinan. Para evitar gastar inútilmente espacio en las bandejas, germino las semillas en bolsas de congelado. Introduzco en las mismas un poco de sustrato o de fibra de coco, húmedo pero no chorreante. En la bolsa se colocan las semillas. Se cierran para que no se pierda la humedad. Se controla periódicamente el contenido de las bolsas. Son semillas que no reaccionan al calor de manera inmediata, necesitan pasar un letargo a baja temperatura y germinarán cuando las temperaturas lo permitan. En mi clima no refrigero las semillas en la nevera. Me basta con depositar las bolsas en una ubicación orientada al norte y dejar que reciban las temperaturas de mi zona prelitoral catalana. Si las temperaturas no son excesivamente frías, pero sí que hay diferencias térmicas entre el día y la noche, las semillas recolectadas a principios de otoño pueden germinar. Igualmente, no hay que impacientarse, si las semillas son viables germinarán entre finales de invierno y primavera.

Por último, cuando las semillas dentro de las bolsas se han desprendido de la cáscara de la propia semilla, es decir, cuando ya muestran los cotiledones, las paso a una bandeja de alveolos, de manera individual, señalando su origen. Las semillas germinadas han de manipularse con cuidado, son muy frágiles, pero apenas cuento bajas en estos trasplantes. Posteriormente, las semillas germinadas seguirán su desarrollo, a la intemperie en mi clima, en climas extremos en una situación más protegida, a la espera de que en primavera den sus primeras flores si procede.

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